“La acreditación de ENAC contribuye a reforzar la marca Rías Baixas y a abrir nuevos mercados” R. Huidobro, Secretario General de la DO Rías Baixas

El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Rías Baixas se ha convertido en la primera Denominación de Origen vitivinícola acreditada en Galicia para la certificación del vino. Ramón Huidobro, Secretario Gerente de la Denominación, señala que la acreditación no sólo ha permitido cumplir con las exigencias de la OCM del vino, sino que además servirá de respaldo a las bodegas que ya están internacionalizando sus vinos. Actualmente están exportando 8 millones de botellas.

 

¿Por qué decidisteis optar por la acreditación y cómo fue el proceso?

En primer lugar porque teníamos que acatar las exigencias impuestas por la OCM del vino donde se obligaba a todos los órganos de control de los Consejos Reguladores europeos -responsables de la certificación de los vinos amparados por denominaciones de origen- al cumplimiento de las exigencias de la Norma UNE-EN ISO/IEC 17065. No obstante, debemos reconocer que en el trayecto hacia la acreditación nos hemos percatado de que, a través del minucioso trabajo realizado de documentación y de revisión de procedimientos, hemos adquirido un exhaustivo conocimiento interno del funcionamiento de este Consejo Regulador y del sector que lo integra, bodegas y viticultores.

Lo más difícil está siendo cambiar las mentalidades, primero las nuestras y después trasladar esos cambios al sector. Durante la travesía, el Órgano de Control y Certificación del Consejo Regulador tuvo que auditar a todas las bodegas y a muchos de los viticultores inscritos, con el trabajo de documentación previa y revisión que todo ello supuso.

No obstante, y viéndolo ahora con cierta retrospectiva, destacaría como uno de los aspectos positivos de la acreditación el hecho de que estamos sometidos a evaluaciones continuadas, lo cual nos obliga a estar alerta y supone un intento de mejora continua.

 

Los vinos de la DO Rías Baixas están presentes en mercados de más de 60 países. Por su parte, la acreditación de ENAC también cuenta con el reconocimiento de más de 70 países. ¿Qué valor está aportando la acreditación de ENAC para la comercialización nacional e internacional del vino de la Denominación? 

Quizá es pronto para valorarlo en toda su dimensión, porque llevamos algo más de un año acreditados. No obstante, estamos persuadidos de que esta acreditación contribuirá a reforzar la marca Rías Baixas asociada a vinos de calidad diferenciada y que ello servirá de respaldo a las bodegas que ya están internacionalizando sus vinos. Será, pues, una aportación más en ese intento por consolidar la buena posición de nuestros vinos internacionalmente y, por supuesto, un espaldarazo para abrir nuevos mercados y para animar al resto de empresas a aventurarse a exportar.

 

Las bodegas con DO Rías Baixas han ingresado en 2015 un total de 28 millones de euros por la exportación y, según afirman, “la marca se ha posicionado en los principales países donde exporta".  ¿Consideran que el control realizado por el Consejo Regulador, basado en una competencia técnica acreditada es clave en este posicionamiento?

Eso lo doy por supuesto, pues claro que sí. Uno de los pilares básico para un consejo regulador, es ser creíble y trasladar al consumidor que el nivel de exigencia que se aplica a las empresas y productos acogidos es uniforme, constatable, verificable por terceros, que los responsables de la certificación tienen la necesaria competencia técnica conforme a una norma internacional. De esta manera seremos capaces de ofrecer al consumidor productos de total garantía, en definitiva, todo se resume a la confianza en el sello “Rías Baixas”.

Debemos tener en cuenta que el mercado global en el que vivimos valora muy positivamente la transparencia de los órganos de control y es cada vez más exigente con la calidad de los productos. Precisamente, en esa tarea de control minucioso de sus vinos, desde el origen de la uva hasta el embotellado, se ha centrado la labor de la Denominación de Origen Rías Baixas desde su constitución en el año 1988.

 

¿Qué idea o percepción teníais del proceso de acreditación, auditoría, etc. antes de iniciarlo y qué idea tenéis ahora? ¿Ha cambiado?

Al principio de embarcarte en un proyecto de esta envergadura sientes vértigo, sólo ves dificultades, cada escollo te parece un reto insalvable y sólo piensas en concluirlo cuanto antes. Pero, a medida que te involucras en el cometido y le pierdes el miedo, empiezas a percibir las mejoras.

Para nosotros, el punto de inflexión se dio cuando empezamos a notar cambios en la gestión de las pequeñas bodegas, sobre todo en la relación positiva de éstas con el Consejo Regulador.

Ahora, ya metidos en harina, nos hemos venido arriba y sabemos que el proceso no concluirá hasta que no consigamos cumplir la Norma UNE 17025. Y después, ya veremos.

 

Hablando de futuro, ¿quedan mercados aún por explorar? ¿Cuál es el mayor reto en exportación para la D.O. Rías Baixas?

Por supuesto que quedan mercados por explorar y mucho trabajo por hacer, el leitmotiv debe ser crecer de manera ordenada, acompasando al volumen el valor de los vinos.

Si nos retrotraemos a principios del año 2000, las exportaciones de vinos de la Denominación de Origen Rías Baixas suponían el 10,02% de las ventas totales y en las campañas participaban 28 bodegas; en el 2015 casi el 30% de las ventas de vino amparado se exportó a 58 países, con una participación de 97 bodegas (el 54% de las bodegas inscritas en el Consejo Regulador y todas ellas certificadas). Este desarrollo era impensable hace unos años.

Actualmente estamos exportando casi 8 millones de botellas a un precio medio de 5,17€ el litro. Y todas bajo el paraguas de un producto de calidad diferenciada. Detrás de estos datos fríos hay mucho, muchísimo trabajo, inversión y, por supuesto, pasión por lo que hacemos.