Entrevista a Iñaki Eguileor, nuevo miembro de la Junta Directiva de la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria

“La colaboración con ENAC me ha dado la oportunidad de ser testigo de cómo la Entidad ha contribuido y contribuye de forma muy significativa a la toma de decisiones en seguridad alimentaria, aportando fiabilidad y confianza en los resultados, tanto de ensayo como de inspección, amparados por la acreditación”

• ¿Qué actividades desarrolla la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA)?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) se crea en 2002, tras las crisis alimentarias de los años 90, y constituye la referencia científica para el control y la evaluación de la seguridad de los alimentos.

La misión de la EFSA es proporcionar, de forma transparente, consejo científico independiente en apoyo a las políticas y decisiones sobre seguridad alimentaria de la Comisión, el Parlamento Europeo y sus Estados Miembros. Asimismo, además de promover la cooperación científica mediante la creación de redes y actividades de vigilancia, debe aportar una comunicación independiente y oportuna sobre los riesgos asociados a la cadena alimentaria para aumentar la confianza de los consumidores.

 • ¿Cuáles serán sus responsabilidades dentro de la EFSA?

La Junta Directiva en la que me he integrado tiene como responsabilidad asegurar que la EFSA cumple con el mandato de excelencia científica, transparencia e independencia. Para ello a la Junta le corresponden, entre sus funciones más significativas, las de aprobar la estrategia de la organización junto a sus planes anuales y plurianuales para cumplir su misión, determinar el presupuesto y verificar su correcta aplicación así como designar al personal clave de la EFSA como el director ejecutivo o los miembros del Comité Científico o de los Paneles Científicos.

 • ¿Cuáles cree que son los retos a los que se enfrenta la seguridad alimentaria en Europa?

Son numerosos los retos para mantener un elevado estándar de seguridad alimentaria en la UE y, entre ellos, puede destacarse el atender a los denominados riesgos emergentes que lo son tanto por la identificación de un nuevo factor de peligro para el que pueda haber una exposición significativa, como por un aumento significativo de la exposición o de la susceptibilidad de la población a un factor de peligro conocido.

Para ello debe ejercerse una vigilancia eficaz que permita anticiparse para evaluar correctamente estos riesgos emergentes y facilitar información para su prevención y así evitar posibles crisis o facilitar su gestión. La principal dificultad para realizar con éxito esta tarea consiste en conocer de forma fiable la situación actual y los cambios en los hábitos de consumo de alimentos que experimenta tanto la sociedad en su conjunto como algunos grupos específicos (niños, embarazadas, ancianos, etc.). Estos cambios se producen al modificarse el perfil de los alimentos que componen su dieta o la tipología de alimentos que la componen al introducir nuevos tipos o categorías de alimentos.

Todas las iniciativas para el mantenimiento y mejora de la seguridad alimentaria requieren una gran dedicación de recursos, tanto por parte del sector productivo como de las administraciones públicas, así como un esfuerzo de coordinación entre ambas en la aplicación de sus responsabilidades respectivas para asegurar su eficacia.

La actual crisis económica ha establecido limitaciones en los recursos dedicados a las actividades de control (inspección y laboratorios) en una gran mayoría de los países de la UE. En un escenario de austeridad un reto adicional consiste en asegurar una correcta distribución de costes y responsabilidades entre las instituciones públicas y privadas para optimizar la eficacia de las actividades de control, garantizar la seguridad alimentaria y mantener la confianza de los consumidores.

 • Teniendo en cuenta su relación con ENAC como auditor durante más de 15 años, ¿Cómo valora la contribución que ha realizado y realiza la acreditación de ENAC a la seguridad alimentaria?

La colaboración con ENAC me ha dado la oportunidad de ser testigo de cómo la Entidad ha contribuido y contribuye de forma muy significativa a la toma de decisiones en seguridad alimentaria, aportando fiabilidad y confianza en los resultados tanto de ensayo como de inspección amparados por la acreditación.

Por la relevancia en el conjunto de actividades de ENAC en lo primero que pensamos es en las entidades acreditadas que operan en ámbitos relacionados directamente con el sector agroalimentario: laboratorios de ensayo, inspección, certificación de producto, etc. Pero además, tal y como se recuerda en el Reglamento 178/2002 por el que se creó la EFSA, la complejidad de la cadena alimentaria, las rutas de exposición a los factores de peligro y sus posibles efectos en salud implican a otros ámbitos relacionados con el medio ambiente y la ecotoxicología, la nutrición y toxicología humana, salud laboral, etc. en los que se desarrollan actividades de ensayo e inspección que aportan datos necesarios para la eficacia de la seguridad alimentaria.

En todos estos ámbitos ENAC ofrece un servicio de valor añadido aportando confianza y fiabilidad sobre los resultados de las actividades acreditadas de los laboratorios, de las entidades de inspección y certificación y, más recientemente, apoyando a los laboratorios con el desarrollo de los esquemas de acreditación de proveedores de ejercicios de intercomparación y productores de materiales de referencia. 

 • Y en el futuro ¿cuál debería ser el papel que la acreditación deberá jugar dentro de este campo?

Es difícil y, sobre todo, osado por mi parte señalar cual debería ser el papel de la acreditación en el futuro, sin embargo, pensando en las actividades de la EFSA y las de sus “clientes” (Comisión, Parlamento y Estados Miembros) y teniendo en cuenta que las tres actividades relacionadas con el análisis de riesgos alimentarios (evaluación, gestión y comunicación) se fundamentan en la disponibilidad, tratamiento y correcto uso de datos parece razonable concluir que hay un gran campo de actuación para la acreditación. Si todos estos datos necesarios para el análisis de riesgos proceden de actividades de ensayo o inspección acreditadas por tercera parte independiente es evidente que las conclusiones científicas, las decisiones legislativas y la comunicación de los riesgos alimentarios ganarán en transparencia y calidad.

 • Sabemos que los laboratorios españoles acreditados por ENAC han realizado un enorme esfuerzo por obtener y mantener la acreditación, especialmente en la situación económica actual. En su opinión, ¿qué importancia considera que tienen los laboratorios acreditados  en la seguridad alimentaria en España y a qué retos considera que se enfrentan en el medio plazo?

He tenido el privilegio de conocer y poder apreciar el esfuerzo que han realizado los laboratorios para alcanzar y mantener la acreditación, en muchos casos en circunstancias económicas u organizativas adversas. Resulta satisfactorio ver cómo estos laboratorios aprecian la acreditación y asumen el trabajo en entorno acreditado e incluso la realización de auditorías externas como un aspecto más de su actividad habitual.

Actualmente el número de laboratorios acreditados en el sector agroalimentario es muy elevado y cubre todos los ámbitos relacionados con la seguridad y calidad alimentaria. Sus resultados acreditados aportan validez y fiabilidad no solo al control oficial sino a la producción primaria, sanidad animal y vegetal, la industria, la investigación, etc.

Aunque tal vez resulte difícil de comprender en el contexto económico actual, creo que el principal reto para los laboratorios, no solo de los que operan en el ámbito agroalimentario, está en pasar de considerar que la acreditación es una marca de calidad del laboratorio como organización a comprender, y hacer entender, que la verdadera calidad de un laboratorio radica en la acreditación del conjunto de las actividades que realiza.

Es un reto complejo conseguir que la sociedad, sus clientes, aprecien el valor de los resultados acreditados que, por tanto, requiere el esfuerzo no solo de los laboratorios sino de todas las partes interesadas. En todo caso debe existir una recompensa y un aprecio especial para los laboratorios públicos y privados que, en muchos casos sin exigencia reglamentaria, tratan de que su alcance de acreditación cubra todas sus actividades.

El laboratorio debe valorar el prestigio de que sus resultados estén amparados por la acreditación como el verdadero valor de la propia acreditación. Es decir que su producto, el informe de ensayo, ha de ser un vehículo de información/datos acreditados sin excepciones y, por lo tanto, todos ellos útiles para el uso previsto y que aportan valor añadido a la toma de decisiones en el ámbito en el que van a ser aplicados.