Los servicios acreditados por ENAC aportan fiabilidad en la verificación y validación de emisiones de gases de efecto invernadero

España redujo sus emisiones de CO2 un 12,4% en 2020 respecto al año previo a la pandemia del COVID-19, según datos publicados por el Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico. Sin embargo, la Agencia Española de Meteorología alerta que el incremento anual de las concentraciones de CO2 se ha acelerado durante los últimos años porque una reducción puntual en las emisiones no evita que las concentraciones de CO2 en la atmósfera aumenten.

Por ello, en el Día Mundial por la reducción de las emisiones de CO2, la Organización de Naciones Unidas sigue instando a tomar medidas para abordar el cambio climático y los impactos ambientales que ocasiona. En este sentido, conocer, medir y compensar las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) asociadas a procesos, instalaciones, productos y proyectos es parte de la política de sostenibilidad del negocio de muchas organizaciones, estados y organismos supranacionales, un ámbito en el que la acreditación de ENAC juega un papel fundamental al aportar fiabilidad a la estimación de las emisiones.

Para dotar de fiabilidad y comparabilidad al proceso de cuantificación de las emisiones es necesario que dichas declaraciones estén verificadas por entidades que dispongan de la adecuada competencia técnica para realizar esta labor, una garantía que solo la acreditación conforme a la norma internacional UNE-EN ISO/IEC 17029 y UNE EN/ISO 14065 puede otorgar.

 

Verificación y validación de la huella de carbono

Con el fin de diferenciarse, cada vez más organizaciones optan por verificar de forma voluntaria su “huella de carbono”, esto es, todas las emisiones de GEI directas e indirectas que son liberadas a la atmósfera como consecuencia del desarrollo de cualquier actividad, producto o servicio. En este sentido, la verificación de huella de carbono ofrece la información necesaria a la administración pública, a las empresas y a la sociedad en general sobre el impacto ambiental de la actividad, producto o servicio que corresponda en unidades de CO2. Esta información es utilizada por estos agentes a la hora de tomar decisiones de compra, subcontratación, u otorgamiento de dinero público, entre otras. De ahí la importancia de que estas cifras sean exactas, fiables y reproducibles, características que sólo el respaldo de una verificación acreditada puede ofrecer.

En este sentido, en 2021, ENAC concedió la primera acreditación para verificar la huella de carbono y está en disposición de acreditar a verificadores para trabajar en cualquier programa.

 

Comercio de derechos de emisión

Tanto las administraciones públicas europeas como las organizaciones supranacionales cada vez hacen más uso de la acreditación y los organismos acreditados como herramienta para alcanzar sus objetivos en materia de reducción del impacto de las emisiones GEI. Así, la Comisión Europea ha establecido reglamentariamente que solamente los verificadores acreditados por un organismo nacional de acreditación -en España la Entidad Nacional de Acreditación (ENAC)- puedan operar tanto en el Programa europeo de comercio de derechos de emisión (EU ETS), establecido hace ya años, como en las Verificaciones de Planes de Seguimiento e Informes de Emisión de dióxido de carbono generadas por el transporte marítimo (Reg. 757/2015), que va a ser puesto en marcha a lo largo de este año. Asimismo, el Plan de Compensación y Reducción de Carbono para la Aviación Internacional (CORSIA) de la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI) también exige la verificación acreditada de las emisiones reportadas anualmente y de las medidas de compensación adoptadas por los operadores aéreos.